La tristeza trajo un nombre,
cantando se fue ese adjetivo
y cambié mi apellido.

3 comentarios:

La escribiente diurna dijo...

Fernando:

Siempre es un placer leerte, poeta. Felicitaciones.

FERNANDO LUCIANI dijo...

un placer que me leas, diurna

margee dijo...

Hermoso tu Haiku...
muchos cambiamos por voluntad propia y otros obligados por una sociedad..