El poema tiene que pinchar,
atravesar las letras
con piercing.
El poema debe sangrar,
atravesar estrofas
sin glucosa.
El poema tiene que cantar,
atravesar silencios
con latidos.
El poema debe sonreír,
atravesar palabras
sin motivo.
El poema tiene que callar,
atravesar sonidos
con gritos.
El poema debe temblar,
atravesar las voces
sin abrigo.
El poema tiene que cambiar,
atravesar al tiempo
con fundamento.
El poema debe saludar,
atravesar las horas
sin compromiso.
El poema tiene que morder,
atravesar la lengua
con peligro.