
Cultura global ekeko

Para lograr los favores solicitados, hay que hacer "fumar" al Ekeko en el momento en que se pone el objeto. A tal fin, la figura presenta una oquedad en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara".
Giovanna y Fattoruso (Garufa)
Del barrio La Mondiola sos el más rana
y te llaman Garufa por lo bacán;
tenés más pretensiones que bataclana
que hubiera hecho suceso con un gotán.
Durante la semana, meta laburo,
y el sábado a la noche sos un doctor:
te encajás las polainas y el cuello duro
y te venís p'al centro de rompedor.
Garufa, ¡pucha que sos divertido!
Garufa, ya sos un caso perdido;
tu vieja dice que sos un bandido
porque supo que te vieron
la otra noche en el Parque Japonés.
Caés a la milonga en cuanto empieza
y sos para las minas el vareador;
sos capaz de bailarte la Marsellesa,
la Marcha a Garibaldi y El Trovador.
Con un café con leche y una ensaimada
rematás esa noche de bacanal
y al volver a tu casa, de madrugada,
decís: "Yo soy un rana fenomenal".
Música: Juan Antonio Collazo
Letra: Víctor Soliño / Roberto Fontaina
Lago en el cielo
Un lago en el cielo
quiero ser suave
para evitar tu dureza
apago tu fuego
enciende mi agua
puede que no haya certezas.
Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
sé por tus marcas
cuánto has amado
más de lo que prometiste.
Hoy te apuré (estaba tan sensible)
son espejismos que aumentan la sed
si adelanté no me hagas caso
a veces no puedo con la soledad.
Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos.
Sé por tus marcas
cuánto has dejado
para olvidar lo que hiciste
sentir algo que nunca sentiste.
Sos el paisaje más soñado
y sacudiste las más sólidas tristezas
y respondiste cada vez que te he llamado.
Vamos despacio
para encontrarnos
el tiempo es arena en mis manos
un lago en el cielo
es mi regalo
para olvidar lo que hiciste
y sentir algo que nunca sentiste
hacerte sentir
algo que nunca sentiste.
Gustavo Cerati




