Ya el veinticuatro cambian:
la ropa el maquillaje el saludo.
En fila y obedientes al mandato se preparan
las familias navidad
(difícil de encasillarlas en ese día de artificio).
Las panzas terminan llenas
llenas de palabras
de chismes
de miradas compromiso
de aguinaldo.
Los banquetes atraviesan las clases
se dividen proporcionalmente a la ración cotidiana
el alcohol y la fruta de invierno hacen fuerza
en el verano occidental
fuerza en la cultura que copiamos
una vez más ...
El veintiseis duermen
sueñan lo que pudo ser
y no es
el abrazo sin permiso
y el brindis final
la comida rechazada
y el jesús que no está.

Evri fraidi

A las veinte eran cinco.
A las veintiuna seis.
Poco más tarde nueve.
Uno pregunta lo que le preguntaron y hace que duda
hace que no tiene la respuesta
hace que es enfermo
hace que es sano
hace el asado.
Todos se engancharon y se arma un debate ideológico
debate moral
debate macho
debate gay
debate ...
El volumen de las voces sube (uno en especial)
después pide disculpas constantes.
Llega el décimo comensal después de uno que amaga quedarse
y se va.
Hay uno que pertenece y no come
nunca come ahí. Pero opina.
La pregunta sigue girando: ¿cuál de las dos opciones preferís?
(no lo pregunta de ese modo exactamente).
Cuál es nuestro goce? Pregunto por dentro.
La discusión?
La razón?
Querer ganar? qué? a quién?
El asado está listo. Nosotros también.
El que pidió disculpas le dice al psicólogo que no se quede tan callado,
que haga un diagnóstico del grupo.
Me respondo por dentro:
a los amigos no se los diagnostica.
(Etica personal).



Diversidad en el campo:
sernos fiel
agotar las instancias políticas
respirar integración
madrugar
recordar salud
olvidar la construcción de las penas
abrazar abrazar más allá de navidad
palpitar sin asustarse
querer querer
todo
querer a todos
querer todo
a todo.




Estamos hecho de sermones
por vidas desformando orejas
en discursos iguales.
El poeta se cansa
no se casa.
Con nadie iré
al paraíso que me prometieron.

Juncal (segunda parte)


Estas margaritas son distintas:
no tan blancas y
perdidas en el barrio
que se olvida la gente.
El paredón contiene dos clases de ladrillos:
el público
y el privado.
Hay rejas en la villa
comedor de almuerzos para tercera edad.
La mañana se prepara
y recibe gente con historia.
El barrio, cómplice, quema su tiempo
y sale a respirar aromas tóxicos.

Juncal


Aquellas palabras que siembras
la escuchan los pobres que florecen.
Con hambre depositan miradas en la mesa
cuando al fondo del pasillo
el quinteto cocina en equipo perfecto.
(Profesionales sin chapa
sacian la sed y la panza).
" Un hálito de música o de sueño,
algo que casi haga sentir,
algo que impida pensar "
Fernando Pessoa