El reloj biológico
esta vez se adelantó
a la cosquilla de esa voz
que siempre me despierta.
Meto bocas pintadas en buzones
intentando placeres de otra galaxia.
La infancia reducida
en dos caramelos media hora.
Salud occidental
el tiempo de espera
es proporcional
al silencio de la mente.
Tengo un puñado de silencios en el bolsillo
con ellos voy formando las palabras que me cuesta decir.
Cuando abrazamos cambiamos de color.
Desaparecen los ruidos
cuando pongo mi sombra
en el bolsillo.