Páez en suspensión invisible



Nunca estuve aquí querida . . . nunca estuve aquí, ni nunca estaré, no me canso ( no querida ) nunca tuve sueño . . . nunca estaré . . . ah qué duende no es tu puerta . . . ? nunca estuve aquí lo siento por mí . . . halo de la hierba verde . . . dale que tu canto pasa por mí . . . por mí . . . Cuiden de la nube - viento . . . la querida sol - querida saldrá . . . nunca me abandones nena . . . sola sin el sol ceguera tendrás . . . cuiden a su cuerpo blanco . . . trepa por su cama en la oscuridad . . . nunca estuve allí querida . . . trepo por los sueños, que están de más de más . . . de más . . .

Antes del tiempo . . . era todo azul . . . y leve de suspensión . . . al no haber gente . . . no había Bien ni Mal ... no existía esperar . . . antes del fruto . . . la noticia corrió . . . luego del día, el dragón vomitó el fuego . . .

Era : año, día, mes, minuto.

Antes del cuerpo . . . un narcótico explotó con los Dioses . . . y con los hombres . . . el demonio entró . . . escapando de Dios . . . presa del miedo . . . el reloj se apuró . . . hojas del árbol, cayendo en suspensión . . .

Luis Alberto Spinetta

Cultura global ekeko



"El Ekeko es un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños, pero que generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina que se extiende desde el centro de Perú hasta el noroeste de la Argentina. De su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados que funcionan como exvotos para propiciar la adquisición de bienes materiales. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevos exvotos en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener.
Para lograr los favores solicitados, hay que hacer "fumar" al Ekeko en el momento en que se pone el objeto. A tal fin, la figura presenta una oquedad en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara".


Pulmones globalizados
ojos sudaca
fuma solo fuma
el daño del mundo
tabaco de humo verde
bolivia arrodillada
argentina cegada
ekeko millonario
crucificado
muerto
y sepultado.
Familia sin cultura
olvida la ceniza
recuerda el humo
la plata amarga
los pesos pesos
los ley australes
dictadura ekeka
sin sutura
simonki viuda.








Camino de yin a yan
los metros de la razón
preguntándome las respuestas
de los pasos que doy.

Giovanna y Fattoruso (Garufa)

Del barrio La Mondiola sos el más rana

y te llaman Garufa por lo bacán;

tenés más pretensiones que bataclana

que hubiera hecho suceso con un gotán.

Durante la semana, meta laburo,

y el sábado a la noche sos un doctor:

te encajás las polainas y el cuello duro

y te venís p'al centro de rompedor.

Garufa, ¡pucha que sos divertido!

Garufa, ya sos un caso perdido;

tu vieja dice que sos un bandido

porque supo que te vieron

la otra noche en el Parque Japonés.

Caés a la milonga en cuanto empieza

y sos para las minas el vareador;

sos capaz de bailarte la Marsellesa,

la Marcha a Garibaldi y El Trovador.

Con un café con leche y una ensaimada

rematás esa noche de bacanal

y al volver a tu casa, de madrugada,

decís: "Yo soy un rana fenomenal".

Música: Juan Antonio Collazo

Letra: Víctor Soliño / Roberto Fontaina

Lago en el cielo



Un lago en el cielo

quiero ser suave

para evitar tu dureza

apago tu fuego

enciende mi agua

puede que no haya certezas.

Vamos despacio

para encontrarnos

el tiempo es arena en mis manos

sé por tus marcas

cuánto has amado

más de lo que prometiste.

Hoy te apuré (estaba tan sensible)

son espejismos que aumentan la sed

si adelanté no me hagas caso

a veces no puedo con la soledad.

Vamos despacio

para encontrarnos

el tiempo es arena en mis manos.

Sé por tus marcas

cuánto has dejado

para olvidar lo que hiciste

sentir algo que nunca sentiste.

Sos el paisaje más soñado

y sacudiste las más sólidas tristezas

y respondiste cada vez que te he llamado.

Vamos despacio

para encontrarnos

el tiempo es arena en mis manos

un lago en el cielo

es mi regalo

para olvidar lo que hiciste

y sentir algo que nunca sentiste

hacerte sentir

algo que nunca sentiste.

Gustavo Cerati


Nuestros pasos
nunca fueron los mismos:
los míos descalzos y tibios
los tuyos calzados y fríos.
Las arenas de dos mundos
marcaron las huellas
dejándose llevar
entre año y año.